* El aumento de ataques armados y desplazamientos masivos mantiene en alerta a comunidades de la Montaña baja
Erika PÉREZ
GUERRERO, miércoles 13 de mayo de 2026.-La crisis que atraviesa Guerrero continúa agravándose. En los últimos días, distintas localidades de la región Montaña baja quedaron atrapadas en una escalada de hechos violentos que provocó el éxodo de cientos de habitantes y encendió las alertas entre organismos civiles y autoridades.
Ante la gravedad del panorama, el Gobierno federal envió más de mil efectivos del Ejército, Guardia Nacional y corporaciones estatales a municipios como Chilapa. La movilización ocurrió después de varios episodios relacionados con grupos delictivos que mantienen disputa por el control territorial.
De acuerdo con reportes comunitarios, alrededor de mil familias indígenas abandonaron sus viviendas para resguardarse en zonas más seguras. Los testimonios relatan jornadas marcadas por detonaciones, amenazas y ataques con drones explosivos, situación que incrementó el temor entre niñas, niños y personas adultas.
Integrantes del Consejo Indígena y Popular de Guerrero-Emiliano Zapata señalaron que numerosas localidades permanecen vulnerables y con escasa protección institucional. Además, denunciaron afectaciones humanitarias derivadas de la falta de alimentos, atención médica y comunicación.
Aunque cifras oficiales indican una disminución en homicidios dolosos durante el primer cuatrimestre de 2026, habitantes de la zona consideran que el riesgo persiste debido a la presencia constante de células criminales y al ambiente de incertidumbre que domina la región.
A este panorama se añaden denuncias por agresiones contra menores de edad y reclamos de justicia en casos que siguen sin resolverse, entre ellos el asesinato del defensor ambiental Marco Antonio Suástegui.
Mientras continúan los operativos de seguridad, cientos de personas permanecen lejos de sus comunidades, esperando condiciones que les permitan regresar sin poner en peligro su vida. Ver menos