TLAXCALA EN LA SOMBRA DEL 5 DE MAYO DE 1862

Redacción 07/05/2025 Cultura


* El papel olvidado en la defensa de la soberanía


Vía: Mundo Político
TLAXCALA, TLAX., lunes 5 de mayo de 2025.-El 5 de mayo de 1862, el ejército mexicano bajo el mando del general Ignacio Zaragoza derrotó al ejército más poderoso del mundo en ese momento: el francés. Aquella victoria, alcanzada en los fuertes de Loreto y Guadalupe, en Puebla, se convirtió en símbolo de resistencia y dignidad nacional. Sin embargo, poco se ha dicho del papel crucial que jugaron los tlaxcaltecas en esa gesta histórica.
Soldados sin monumento
Tlaxcala, como entidad vecina a Puebla, no fue espectadora pasiva. Diversas fuentes históricas registran que cientos de tlaxcaltecas se sumaron como voluntarios a la Guardia Nacional y otros cuerpos auxiliares del ejército republicano. Municipios como Huamantla, Apizaco, Zacatelco y Chiautempan enviaron contingentes formados por campesinos, comerciantes y artesanos que, sin experiencia militar, se alistaron para defender a México. Los tlaxcaltecas fueron comandados por los líderes liberales Doroteo León y Antonio Carbajal, quienes encabezaron las maniobras de defensa.
En palabras del historiador José Luis Martínez Cortés, “Tlaxcala fue un bastión silencioso que sostuvo la retaguardia de la victoria”.
Apoyo que no se olvida… en los archivos
El aporte de Tlaxcala no se limitó a hombres con fusiles. También hubo una red de apoyo logístico que funcionó gracias a la colaboración de comunidades enteras. Desde mulas y caballos para transporte, hasta tortillas, maíz y frijol, el estado abasteció parte del esfuerzo bélico mexicano. En archivos del Ejército Republicano se menciona la ruta Tlaxcala–Acajete, utilizada para transportar pertrechos y enviar refuerzos a Zaragoza. Incluso se habla de mujeres tlaxcaltecas que cosieron uniformes, curaron heridos y alimentaron soldados, sin que sus nombres hayan sido reconocidos en la historia oficial.
Además, los combatientes tlaxcaltecas tuvieron un papel clave el 4 de mayo, cuando participaron en el cubrimiento de los flancos de acceso a la Ciudad de Puebla, enfrentando al temido ejército conservador del general Leonardo Márquez, apodado El Tigre de Tacubaya. Su resistencia permitió contener a las fuerzas conservadoras mientras se organizaba la defensa republicana en el corazón de Puebla.
Tlaxcala, territorio leal al proyecto de Juárez
A diferencia de otras regiones que fueron ocupadas o colaboraron con el Imperio de Maximiliano, Tlaxcala permaneció fiel a la República. Esa lealtad, manifiesta desde los primeros años de la intervención francesa, fortaleció al gobierno de Benito Juárez y permitió consolidar zonas de resistencia en el centro del país. La historiografía local insiste en que la identidad tlaxcalteca —forjada en la resistencia y la autonomía— fue clave para comprender su papel en la guerra. Los tlaxcaltecas no sólo defendieron el suelo nacional; defendieron su lugar en la historia.
Una deuda histórica
Hoy, más de 160 años después, no hay monumentos ni en Puebla ni en Tlaxcala que reconozcan la participación de los tlaxcaltecas en la Batalla del 5 de Mayo. No hay placas ni calles con sus nombres. Sin embargo, su legado sobrevive en las generaciones que continúan exigiendo justicia histórica para quienes empuñaron un fusil por la patria, sin esperar recompensa.
La historia del 5 de mayo no está completa sin Tlaxcala. Porque mientras el cañón rugía en los fuertes, desde el norte llegaban soldados de barro y fuego, con machete y fe, dispuestos a morir por un país que aún les debe memoria. Y también, el olvido de nuestras instituciones estatales, de omitir en nuestra historia este pasaje. Del gobierno estatal no nos sorprende: ni lo saben, ni lo reconocen, ni les interesa.
Cabe señalar que según el historiador sampablense Nazario Sánchez Mastranzo San Pablo del Monte participó en esta batalla de 1862 con ciudadanos que se alistaron en las filas del General Porfirio Díaz, así como gente de Tenancingo, Xicohtzinco, Papalotla, entre otros pueblos del sur de Tlaxcala.

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